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LAS TRIBULACIONES DE UN DOMINICANO EN CUBA.

Confrontado a los problemas de imagen, las de sí y del otro con que trabajo en el Caribe me he encontrado con numerosos textos que describen peripecias, tribulaciones y estados por los que pasa el viajero enfrentados a usos y culturas diferentes. Recuerdo desde Montesquieu, con sus Lettres persannes, o Cadalso con sus Cartas Marruecas, Los siete pecados capitales del francés o del español de un gran autor español (cuyo nombre no recuerdo ahora y como no me ha llegado la biblioteca que está en la mudanza y no tengo Internet, no puedo nombrarlo) Les tribulations d’un chinois en Chine de Julio Verne.
Sin pretender emular su valor literario me ha dado por marcar mi experiencia cubana de los primeros días y tratar así de hacer catarsis y reírme de mí mismo ya que sé que al pasar el tiempo comprenderé idiosincrasias y comportamientos culturales cubanos que a la postre son nada más que caribeños. Sin pretender decir que el otro es haragán, ocioso, o lento, este intríngulis de entresijos administrativos me ha llamado la atención y ha exaltado mi paciencia. Aquí comparto esta experiencia que espero encuentren jocosa.

Aunque mi mujer no. Ella, con la misma ropa anda y ya se está poniendo flaca como dice la canción colombiana, por las semanas que llevamos sin la mudanza, sin platos, sin tenedores, sin espejos, champú, sin… en fin, todo lo que hay en una mudanza… Créanme.
Vieron la película La muerte de un burócrata????? Made in cuba, ICAIC
Pues yo la vi y la estoy viviendo!

El contenedor con la mudanza llegó más o menos el día 5 de septiembre al puerto marítimo de San Cristóbal de La Habana, Cuba. El 6 llené los papeles en TRANSCARGO, compañía estatal que recibe, tramita y expide las cargas llegadas al puerto. Pago y me dicen que pasados los 15 días tendré que pagar recargo de 15 CUCs por cada día de retraso si no devuelvo el contenedor en el plazo. OK
En la Embajada entonces proceden a solicitar al Minrex (Ministerio de Relaciones Exteriores) las franquicias para el ordenador que me había sido incautado por la aduana al llegar el día 2 por el aeropuerto y para la mudanza del contenedor...

Salieron tranquilamente los documentos el 6 de septiembre.
La exoneración que aquí le llaman franquicia como los documentos aduanales del flete marítimo, fue entregada por el Minrex el 17 pero con el agravante que mi carnet de diplomático aún no salía y se necesitaba el número para diversas diligencias. Por fin salió el día martes 21.

Comienza entonces el viacrucis de la solicitud de la inspección en destino que así llaman la operación cuando los aduaneros se desplazan a la residencia de un diplomático para chequear la entrega de los bultos y constatar que la descripción detallada remitida al transportista y al ministerio corresponde al contenido de los bultos descargados.

Idas y venidas a la aduana, al puerto, a la terminal de contenedores. Los agentes aduanales están en reunión, llegan, pasan, se pasean por los pasillos, conversan de cosas urgentes secreteándose mensajes inconmensurables. Se fuman un cabo... Hay que salir y verificar en la agencia de transporte, TRANSCARGO, sección de contenedores, a unos 15 Km del puerto y pagar servicios no rendidos, y que te dicen que la autorización de entrega en destino no les ha llegado, que necesitas las fotocopias del carnet del Minrex, que tienes que pagar tanto y más cuanto, que te darán cita cuando los aduaneros puedan verificar, que quizás utilicen los rayos X para verificar la carga, que hoy no, que ya es tarde y cerramos la recepción de documentos a la una y son ya las 12:45, hasta que por fin, un viernes 24 de septiembre, embajada cerrada por causa de feriado dominicano, día de las Mercedes patrona de Quisqueya, cuando me encuentro a puertas cerradas en mi oficina tratando de aprovechar para el Internet ya que el Skype puede funcionar más o menos si es en horas tempranas de la mañana, me entero de que por fin, en la Aduana me enviarán el contenedor el lunes próximo!! Gloria!! Alegría!!!

Alegría que dura poco ya que la gentil agente de Transcargo, quien debe llevarme mis pertenencias a mi hogar, dulce hogar, me dice que tengo que obtener, ese viernes y al final de la mañana, la autorización para que el transporte pueda entrar al Reparto Náutico. Y dónde? "Pues me llama luego que averiguo!"

"Señora", le digo, "la embajada está cerrada y no hay secretarias para pasarme la llamada", "Pues llame dentro de 20 minutos", y llamo y llamo y ocupada la línea y cuando al fin responde me dice de manera inaudible que llame al PNR, (no hay signos borrosos en el alfabeto para indicar que no entiendo bien lo que me dice) y al fin me explica, "Policía Nacional revolucionaria", "ahhhh si! y a qué numero?" "al 106", "ok ya llamo". Y llamo, y llamo, y al fin explico al agente que responde, quien no comprende de qué se trata, pero como corresponde hablo del Náutico, en Playa, Miramar, me da otro número para llamar a ese destacamento. Ah! ¿Cómo? "debe llamar a la oficina del PNR al PUESTO DE MANDO y al OFICIAL SUPERIOR DE GUARDIA DEL MUNICIPIO PLAYA"... "¿numero?" "208 XY OZ y siguientes " y cuando logro comunicar luego de numerosos intentos fallidos, y logro hablar, me dice el interlocutor que debo llamarlo más tarde, unos diez minutos que se va a informar. "¿Cómo se llama usted?" “YUSMAYI”, me responde, y ya le llamo de nuevo, y vuelvo y vuelvo, y el teléfono ocupado, comunicando, hasta que por fin Yusmayi me dice que tengo que ir al Departamento de operaciones de la PNR en LOMBILLO Y BOYERO, cerca de la PLAZA DE LA REVOLUCIÓN

Con el chofer, que milagrosamente cruzó mi camino el día en que desesperados nos encontrábamos buscando taxis para que Claude no llegara tarde a su escuela en el primer día de clases en la escuela francesa de la Habana, frente a la estación central de guaguas, y al que saqué de su mesa de almuerzo este día, y que vino apresuradamente a buscarme a la embajada, nos apersonamos, bajo un chubasco intenso, al edificio que encontramos no sin antes haber preguntado, recorrido, indagado donde se encontraba esto. Y!!! Milagro!! En la puerta encuentro un acogedor agente, un policía de unos cuarenta y tantos, negro de oriente, barriga sosegada pero barriga misma, alto, corto y entrecano el cabello, crespo casi rapado, que se dispone a ayudarme ya que ahí él sabe bien que no es! Y me hace pasar a una exiguo pasillo colateral, donde han de pasar, de cinco en cinco, los pretendientes a la nacionalidad española y que buscan certificados de que sus padres o abuelos o tatarabuelos españoles nunca se nacionalizaron cubanos y de donde salían sonrientes con papeles sellados con rotondos círculos azules y sellos verdes muy cuadrados, y en la oficinita del frente, se coloca como puede el agente para llamar por teléfono y me informa, luego de unos intercambios verbales con el interlocutor telefónico, "Pero Señor, es en el Minrex que se ocupan de ustedes los diplomáticos!" "Si, muchas gracias respondo y le agradezco su ayuda, pero le pido más. El Minrex ya ha hecho lo suyo, lo que quiero es la autorización para que el vehículo que transportará mi mudanza del puerto de La Habana hasta mi casa en el Reparto Náutico pueda circular por la ciudad de La Habana y llegar a mi domicilio"... "Ah, es eso? Espere que subo a buscar información" y desaparece cruzando detrás de la fila de los futuros españolizados, los nietos y bisnietos de Rudecindo Caldera y Escobillas que en paz descanse.

Sentado en un estrecho banco colocado en bies al fondo del corto y estrecho pasillo, pacientemente espero que baje mi ángel negro, policía discreto y amable, con cara de buena gente. Suspiro al verlo regresar sonriente y me dice, "Ya tengo la dirección a donde tendrá que ir . Vaya al Vedado, la Oficina Provincial de Tránsito vial" o algo así.
Como en estas calles (Boyero o ave Libertad, detrás de la Plaza de la Revolución no se puede aparcar, el amigo Francisco, mi chofer enviado por los dioses, dejó el carro unas calles más arriba. Pero como el tiempo urgía, y que muchas oficinas no reciben documentos después de la una y otras no los entregan si no es después de las dos, bajo la lluvia salgo a buscar el Lada verde (que no es un almendrón, sabes lo que es un almendrón? una especie de carruaje desaparecido ya en otras latitudes, dinosaurios gigantes, Studebakers, Fords, Chevrolets del 48, del 55 y otros ejemplares anteriores al 59 y que se pasean orondos por la hermosa ciudad de La Habana) y bajo el chubasco fuerte y el sol trashumante de las 14:30 busco el carro que no encuentro ya que mi amistoso amigo, chofer que se las busca, lo había acercado discretamente al edificio de marras y ya no lo encontraba. Uno de los rubicundos cubanos que había visto haciendo fila para españolizarse, llegó cerca de mí, también para guarecerse como yo bajo la estrecha parábola de un paradero de guagas y así evitar el chubasco y comentando, me dijo que las diligencias que en aquel edifico azul se realizaban estaban destinadas a conseguir los papeles de la transculturación nacional hacia la madre patria.

Salimos en el Lada verde entre calles numeradas y otras letreadas -no entiendo aun cuándo y dónde cambian los nombres de las calles, ya me acostumbraré y aprenderé el mapa de los repartos y municipios que así se divide la ciudad, rumbo a la Delegación Provincial de vías en el Vedado.

Allí fue lo bueno, atravesando una destartalada casa señorial del Vedado, al fondo, a la derecha en una piececita escueta, otra dama arrugada y sencilla, amable hasta lo bobalicona, respondía y llamaba, con voz apagada y suave, por un teléfono negro que reposaba en el arcaico - no por lo antiguo sino por lo viejo y destartalado, pero no menos estable, escritorio de caoba. A su costado y cerca de la puerta abierta, un moreno rechoncho, aire ausente, soñador, - o ido?, miraba la pantalla gris de un ordenador adosado al muro para como no caerse viso el ángulo inestable de su situación casi critica.

Mientras preguntábamos por nuestra diligencia a la señora del teléfono entra otra doñita. Esta sabía en lo que estaba. Al oír y sin preguntarle nada, interpela al moreno para decirle que sí, que llame a Jaime que por él tenemos que pasar primero, y frente a la indiferencia afirmada del morenon aquel, le dice que me tome los números de las chapas de los camiones que posiblemente transportarán la carga el lunes, a ver si Jaime autoriza (porque en Transcargo me habían dado los nombres y apellidos, los números de carnet de identidad, los números de las chapas de los vehículos las marcas y la señas para obtener las autorizaciones) ... Al ver los nombres el hombre dice que ese no puede ser porque su camión no puede con el contenedor, que es muy pequeño, y que para pasar por la 5ta (avenida y llegar al náutico) se necesita que seguridad vial dé el visto bueno. Y vuelve a salir el Jaime y que tenemos que ir allá y pedirle al Jaime que nos autorice, que si por 5ta el lunes pasa algún ministro o embajador hay que tener la calle limpia y sin camiones, que no se sabe... ¿y dónde está el tal Jaime? pues simple en una casita verde frente al Palacio de convenciones en el reparto Siboney, a unas buenas decenas de Km del Vedado!!!

Pero llama primero, dice la doña diligente que sabe a lo que va! Que así le da tiempo para volver... y a qué hora cierran? a eso de las cinco, chico, que les da tiempo!

Rumbo al Palacio de convenciones, enormes residencias de embajadores, jardines y parques, casas de protocolo para recibir dignatarios foráneos; ¿y el Jaime? en reunión me dice un ayudante enjuto de la casita verde rodeada de bambúes y del rio Quimbú. Reunionitis aguda sufre la administración cubana, pero de veras o para disimular? Por eso Raúl dice que sacará un millón de empleados públicos a la calle!!! Modernización... y por todas partes ordenadores pero no Internet, quizá Intranet... Habrán nuevas estrategias administrativas espero...

El caso es que a las tres y media de la tarde, sin comer, danto tumbos por teléfono, cruzando calles y doblando esquinas, pasó el viernes 24 sin autorización vial, sin documentos, sin papeles y .... Sin mudanza el lunes.... A eso le llaman aquí peloteando

Esperemos el MILAuGRO porque de que los hay los hay, por eso se sigue viviendo aquí.
Gracias a Eleguá, a Chango y a Yemayá, que sin ellos y la Virgen del Cobre, pobre gente que tiene que hacer diligencias....

Lunes 27 de septiembre: no hubo Milagro. En la casita verde me dicen que el formulario lo debe llenar uno de los servicios de Palco y que yo no tengo nada que hacer ahí. De transcargo en la terminal de contenedores, me querían enviar a La Lisa, otro lugar aun más lejos.
El milagro sucederá quizás en la semana… Esperemos

Reparto Náutico,

Miramar, Playa, La Habana

Día de las Mercedes, 24 de septiembre del 2010

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