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¿SANTERIA PUERTORRIQUEÑA?

¿SANTERIA PUERTORRIQUEÑA?

Es importante fomentar investigaciones que amplíen el significado de esta religiosidad que nos permitan entender la cultura puertorriqueña en todas sus dimensiones.

 

 

La santería es una práctica religiosa que proviene de los cultos nacidos en la región de Nigeria en África y que fueran luego sincretizados en Cuba con la religiosidad católica.

 

Rafael López Valdés puntualiza que en el siglo 19 fue conocida con este nombre, que a veces ha sido usado peyorativamente, y luego con el de Ocha o religión lucumí.

 

Este investigador define la santería como una religiosidad no institucional pues no posee una estructura jerárquica o vertical. Su conocimiento se transmite oralmente, lo que permite que haya una diversidad de variantes y una sincretización entre sus propias prácticas que a su vez se fusionan con el palo mayombe, el catolicismo y el espiritismo.

 

Existe un gran número de libros dedicados al estudio de la santería. Uno de ellos se considera la biblia del mundo santero: El monte de Lydia Cabrera, a quien el jurista y fundador de los estudios afrocubanos, Fernando Ortiz, iniciara en su conocimiento.

 

Este fue gestor de investigaciones en torno a los ñáñigos inicialmente desde una perspectiva eurocentrista, que fue “extremadamente problemática”, observa Arcadio Díaz Quiñones, en su ensayo “Fernando Ortiz (1881-1969) y Allan Kardec (1804-1869): espiritismo y transculturación”, aunque sus obras abrieron camino a nuevas exégesis del pensamiento de la Cuba yoruba lucumí.

 

Otro importante estudioso de esta religiosidad lo fue Rómulo Lachatañeré, farmacéutico que recopiló pataquíes o historias afroreligiosas en su libro ¡Oh mío Yemayá! Trabajó en este sentido como un etnógrafo y escribió un manual de santería. Fue un estudioso del pensamiento de Ortiz y criticó algunas de sus posiciones.

 

En La isla que se repite Antonio Benítez Rojo opina que este culto santero no se asimiló del todo a la religiosidad católica y que “al asomarnos al complejo y oscuro cuadro de las creencias que los esclavos africanos introdujeron en el Caribe, hay que tener presente que estas no solo contribuyeron a formar cultos sincréticos” sino que influyeron igualmente en diversos campos.

 

En Puerto Rico se ha considerado, aún por los propios santeros que esta afroreligiosidad proviene exclusivamente de Cuba y que es introducida a la Isla por medio de la emigración cubana. Sin embargo, creo que debemos preguntarnos cuáles fueron las prácticas de los africanos esclavos que habitaron el País desde el siglo 16.

 

Según Jalil Sued Badillo en su libro Puerto Rico negro, los primeros esclavos en llegar transportados desde Castilla fueron negros ladinos o aculturados y cristianizados. Ricardo Alegría trazó en sus investigaciones el origen cultural de muchos de los esclavos que arribaron a nuestras costas y que no eran ladinos.

 

Los esfuerzos represivos de los conquistadores solo lograron ocultar las creencias de indios, negros y españoles judeoconversos, moriscos y luteranos que cultivaban prácticas heterodoxas. Estas amenazaban a la oligarquía isleña, según Sued.

 

No puede soslayarse el hecho de que la santería y el palo mayombe, por razones antropológicas, poseen éticas distintas al cristianismo. Ambos surgieron durante la época de la esclavitud, hecho que permea sus praxis y sus celebraciones o cultos.

 

Lo mismo sucede con el vudú haitiano y con el palo mayombe. Estos últimos, según informantes de Fuentes Guerra y Armin Schwegler, no siempre vinculaban la Regla Mayombe con la judeocristiana (Lengua y ritos del Palo Monte Mayombe). Esta diferencia ética con el cristianismo les hacía admitir la realización de trabajos que en ocasiones se apartaban de la ética del bien que la religiosidad cristiana llevaba a cabo. Los cabildos de nación que se iniciaron en Cuba en el siglo 16, entidades que agrupaban a los africanos, se mantuvieron aparte del influjo católico.

 

En la Isla, a nuestro juicio, existe una santería puertorriqueña que no ha sido estudiada no empece a que en todos los pueblos existen botánicas que reflejan la existencia de este culto, se celebran toques de tambor en lugares como Hato Rey y Bayamón, así como en el resto de la Isla.

 

Existe por igual música santera cantada por el destacado trovador Ramito que incluye cantos a San Lázaro (Babalú-Ayé), a la Virgen de las Mercedes, Santa Marta, San Judas Tadeo y Changó, entre otras deidades o santos.

 

Se atribuye su crecimiento y desarrollo en la Isla a la emigración cubana después de la revolución socialista de 1959. Es muy difícil creer que no existían prácticas afroreligiosas en Puerto Rico en los años previos y que los cultos santeros sean en Puerto Rico una extensión de los cubanos.

 

La menor población negra de la Isla y la mayor represión a la que fueran sometidos pudieron disminuir los rituales y celebraciones o al menos hacerlos menos visibles. El espiritismo se practicó aún en capas sociales académicas. No así la afroreligiosidad que fue siempre estigmatizada y contemplada como brujería, relegada al pueblo más bajo económica y socialmente.

 

Es importante fomentar investigaciones que amplíen el significado de esta religiosidad, que ha tomado fuerza en lugares como el Caribe y Brasil, que nos permitan entender la cultura puertorriqueña en todas sus dimensiones. El trabajo de Ricardo Alegría sobre la procedencia de los esclavos negros a Puerto Rico puede ser de mucha utilidad.

 

La universidad puede ser espacio de estudio de una religiosidad que ha sido vista eurocéntricamente y que amerita entenderse en toda su complejidad por su contribución a nuestra cultura en diversas esferas sociales entre las que se destaca la literatura y las prácticas cotidianas de los sectores populares.

 

Post-scriptum: 
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