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PATRIA N° 6 : “ESA NO ES MI CONSTITUCIÓN”

PATRIA N° 6 : “ESA NO ES MI CONSTITUCIÓN”

No lo es, ni lo podrá ser.

La Asamblea Nacional, en función de Asamblea
Revisora, no tiene calidad institucional para conocer
y aprobar una nueva Constitución, como ha sido
la especie, según se establece en el Titulo XIII de la
actual Constitución, por lo que sus resultados son y
serán nulos.

Es una Constitución surgida de la ilegalidad, en
consecuencia no oponible a los ciudadanos y ciudadanas,
por lo que declararse en desobediencia civil
contra su contenido, es y será la actitud correcta.
Aunque resulte poco probable, por lo menos por

ahora, la Suprema Corte de Justicia, deberá, en algún
momento de la historia constitucional, al actuar con
apego al justo derecho, acoger como bueno y válido
los recursos que se le incoaron para que declarara
inconstitucional la ley que convoca a la Asamblea
Nacional, declarando la nulidad de todo el proceso.
Esa nulidad se impondrá cuando en la Suprema
Corte de Justicia prime la sensatez, la objetividad, sin
la pasión partidaria y sin miedo a la retaliación, desde
el Órgano Ejecutivo.

La Constitución aprobada, sin que se toque el fondo
de su ilegalidad, ha resultado con un contenido
altamente conservador, negador de derechos adquiridos
por luchas libertarias históricas de nuestro pueblo
y por el sacrificio, incluso con sus vidas, de miles
de dominicanos y dominicanas.

La Asamblea Nacional Revisora devino en un retroceso
para la democracia dominicana, una burda
manipulación a las aspiraciones de una sociedad,
que nunca como ahora, había manifestado tanto
interés supremo de dotarse de una Constitución moderna,
plural, que privilegiara la intervención directa
de los ciudadanos/as en las toma de decisiones para
los asuntos de interés colectivo.

Una Constitución que se colocara a la vanguardia
de las corrientes constitucionalistas del siglo XXI
en nuestro continente, abriendo paso a figuras jurídicas
como el referendo revocatorio, la rendición de
cuenta, la función o poder municipal, electoral, de
contraloría y de la ciudadanía; así como todo lo referente
al medio ambiente, la ecología y los recursos
naturales.

Una Constitución con visión colectiva de la función
pública, sin el peso determinante del presidencialismo
y en la que ciertamente la soberanía nacional
le corresponda al pueblo, EL MANDANTE, y no al
mandado, el presidente.

Los resultados del proceso, revelan con creces
lo correcta que ha resultado la defensa de que la
modificación a la Constitución debía ser por la vía de
una Constituyente electa por voto popular y no por
la Asamblea Revisora y los legisladores/as constituidos.

Realmente la nueva Constitución es un tollo, prohijado
por las cúpulas corrompidas del PLD, PRD Y
PRSC, y sus aliados; y santificado por los supra cuasi
legisladores Leonel Fernández y Miguel Vargas.
Preparémonos para reclamar en las calles, desde ya,
la necesidad de la convocatoria de una Asamblea Constituyente,
por voto popular, que proclame una nueva
Constitución con sabor y mandato del pueblo.

{{Por: Ramón Almánzar}}

Document: 

Patria_no_6_mail.pdf

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